Gratis. Sin tarjeta, sin plan.
Un monitor de cocina que funciona en la tableta que ya tienes
Platevio pone cada cuenta abierta en un solo tablero: el platillo, sus extras, la nota, cuánto hace que se pidió y en qué punto está. Abre la pantalla de cocina en una tableta junto al pase y cada comanda nueva aparece sola, sin que nadie toque nada. Y si además quieres la comanda en papel, Platevio la imprime.
Sin tarjeta y sin instalar programas.
Qué es un monitor de cocina o sistema KDS
Un monitor de cocina —KDS por *kitchen display system*, que es como lo escribe media América Latina— es una pantalla en la cocina que muestra las comandas que la sala ha tomado, en lugar del riel de tickets pinchados. El pedido se captura una vez, en el piso, y la cocina lo lee en un display en vez de descifrarlo en un papel. Nada de esto es exótico: la pantalla de cocina es equipo estándar en comida rápida y habitual en el resto. Lo que sigue variando muchísimo es cuánto cuesta, cuántas pantallas da por supuestas y cuánto de ello es un módulo aparte que te venden encima del TPV.
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El tablero
Una pantalla con todas las cuentas que siguen abiertas. El cocinero la lee de arriba abajo como leía el riel: qué está en marcha, qué espera y cuánto lleva esperando.
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La comanda
Una cuenta con sus platillos, los cambios que pidió el cliente, la nota puesta en un producto y el punto en que está. Lo que capturó la sala es lo que lee la cocina; nadie lo reescribe y nadie lo interpreta.
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Los estados
Un platillo se pide, se prepara, queda listo y sale. Un KDS es sobre todo una forma de marcar esos pasos para que los dos lados de la puerta de cocina coincidan en qué falta.
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El TPV que hay detrás
Un KDS muestra lo que capturó otra cosa. Solo, es una pantalla vacía: por eso casi siempre se vende como módulo del punto de venta, con cuota por pantalla y por mes.
La pantalla y la comanda impresa
El argumento clásico contra el papel es viejo y en buena parte correcto: una comanda impresa es un objeto físico, y todos sus fallos son fallos de un objeto físico —se atasca, se enrolla, se cae detrás de la mesa caliente, sale con la modificación en la línea equivocada y no hay forma de corregirla una vez impresa. Una pantalla no tiene ninguno de esos fallos y añade uno propio: necesita corriente y red durante todo el servicio. La diferencia en Platevio es que no tienes que elegir. La impresión funciona —recibos y comandas por WiFi, Ethernet, USB y Bluetooth— así que el papel puede seguir saliendo mientras el tablero lleva la cuenta de lo que falta.
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Nada que se atasque ni se acabe a media noche
El tablero no tiene rollo que cambiar ni cable que se afloje en plena hora punta. Si además imprimes, la pantalla sigue ahí cuando la impresora se queda sin papel.
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El cambio viaja pegado al platillo
Sin cebolla, sin lactosa, alergia, salsa aparte: cada uno es un dato de ese producto y no una línea apretada debajo en cuerpo 8. Llega al pase unido a la cosa de la que habla.
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Un error se puede deshacer
Un platillo marcado listo antes de tiempo baja un escalón, y uno cancelado por error vuelve a la escalera. El papel no deshace nada: una vez cortado, la corrección es un grito por la ventanilla.
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El papel deja de ser el único registro
Con el riel, la comanda que se pierde se pierde entera. Aquí el pedido vive en la cuenta y el papel es una copia: puedes imprimirla para el pase, para la barra o para nadie, y el tablero sigue siendo la versión buena.
Un pedido cruza el pase
Un viernes a las siete y cuatro, una mesa de tres, desde que se toma la comanda hasta que la cuenta sale del tablero.
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19:04
La sala la toma
Tres platillos en la mesa 6, uno sin cebolla y con una nota sobre la alergia, capturados desde el teléfono en la propia mesa y enviados de una vez.
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19:05
El pase lee el tablero
La comanda aparece sin que nadie en cocina toque la pantalla: una tarjeta con la mesa, el número corto, cuánto hace que se abrió y cada platillo en pedido, con el cambio y la nota en los productos a los que pertenecen.
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19:12
El pase la mueve, platillo a platillo
La entrada pasa a listo mientras los dos fuertes siguen en preparación, así que quien corre la comida ve qué sacar sin preguntar a gritos.
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19:21
La comanda sale del tablero
Sale el último platillo, se liquida la cuenta y un toque más la oculta. El tablero solo guarda cuentas abiertas: lo que queda en pantalla es lo que todavía se debe a alguien.
Lo que hace el tablero de Platevio
Siete cosas, y las siete están hoy en pantalla, no en una hoja de ruta.
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Cada cuenta abierta en un tablero, según la envía la sala
Las comandas llenan la pantalla como tarjetas: tipo de pedido, mesa, número corto, cuánto hace que se abrió, el total y todas sus líneas. Una comanda nueva llega sin que nadie toque nada, y también llega el platillo que otro dispositivo acaba de marcar. La cuenta que se cobra y se oculta se va; el tablero guarda lo que sigue abierto y nada más.
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Los extras y las notas llegan al pase
Lo que pidió el cliente queda capturado en la unidad: los extras elegidos en ella y una nota libre para lo que ninguna opción cubre. Las dos siguen unidas a ese platillo cuando la cocina lo lee.
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Un estado por platillo, no por comanda
Pedido, en preparación, listo, servido, por unidad. Tres de los cuatro platillos de una mesa pueden estar fuera mientras el cuarto sigue en la plancha, y el tablero lo dice de un vistazo en vez de por deducción.
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La escalera va en los dos sentidos
Un platillo marcado listo que no lo está vuelve a bajar. Uno cancelado por error vuelve a la escalera. Las cocinas se corrigen todo el rato, y un software que solo avanza convierte cada corrección en una conversación.
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Un toque mueve la comanda entera
La barra al pie de cada tarjeta mueve todas las líneas que van por detrás, un escalón cada vez y sin saltarse ninguno: una comanda con un platillo todavía en la plancha dice «Marcar listo» y necesita un segundo toque para terminar. El toque se ve en pantalla antes de que conteste el servidor, así que despejar un pase no son seis esperas.
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La cocina entra con su propio acceso
Invita a un cocinero por correo y entra como él mismo, en su dispositivo, con el rol de Cocinero. Sin contraseña compartida pegada a la pared y sin un PIN que se sabe todo el mundo.
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El mismo pedido en papel, si la cocina lo quiere
Platevio imprime en impresoras térmicas por WiFi, Ethernet, USB y Bluetooth, con ESC/POS y Star Micronics. El tablero y la impresora leen la misma cuenta, así que el pase puede trabajar con la pantalla, con el papel o con ambos sin capturar nada dos veces.
Un solo tablero, sin una pantalla por partida
Esto es lo primero que hay que pesar de toda la página. Platevio tiene un tablero y guarda todas las cuentas abiertas del local. Nada manda los productos de la plancha a una pantalla de plancha, los de la freidora a la suya y las bebidas a la barra, y no hay una vista de pase que recomponga la comanda a partir de los trozos. Eso es exactamente lo que venden Ágora, Hosteltáctil, Revo, Cuiner y Glop, y para una cocina montada como tres colas no es un refinamiento: es la razón misma de poner la pantalla. Platevio encaja donde un solo pase lo lee todo —un mostrador, un food truck, una línea única, un comedor pequeño. Ahí el cocinero baja por un tablero como bajaba por un riel, y el ruteo por partidas que pagaría en otro sitio es un problema que no tiene. Si tu cocina funciona de verdad con colas separadas, compra un sistema construido alrededor de eso. No hay una fecha en la que esto cambie.
Dónde esto deja de ser un KDS
La categoría tiene una lista de funciones estándar y Platevio no tiene casi ninguna. Esto es lo que normalmente se vende con una pantalla de cocina y esta no hace. Ninguna tiene fecha prometida, así que pésalas tal como están.
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Sin ruteo por partidas
Un tablero con todas las cuentas abiertas. Nada envía la plancha a una pantalla y las bebidas a otra, y no hay vista de pase que junte una comanda repartida entre varias.
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Sin bump bar
El tablero se toca. No hay teclado junto a la pantalla ni compatibilidad con los que se venden como hardware de KDS.
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Sin temporizadores ni alertas de color
La tarjeta dice cuánto hace que se abrió la cuenta. No cuenta atrás contra un objetivo, no cambia de color cuando una comanda se alarga y no hay reloj por platillo.
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Sin conteos del día
Nada suma entre comandas, así que el tablero no le dirá al cocinero que hay catorce del mismo platillo pendientes.
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La comanda más nueva arriba
El tablero ordena por el momento en que se abrió la cuenta, la última primero. No hay modo de más antigua primero, que es como quiere trabajar la mayoría de las cocinas.
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Sin recuperar una comanda oculta
Ocultar una cuenta terminada la saca del tablero para siempre. No hay vista de cuentas cerradas desde la que devolverla al pase.
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Sin tiempos ni pases
No hay entrantes, segundos y postres como fases que la cocina libere por separado. Todo lo enviado entra al tablero de una vez.
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Solo pedidos que captura el personal
Todo lo que hay en el tablero lo escribió alguien que trabaja ahí. No hay carta para que pida el cliente, ni kiosco, ni conexión con plataformas de reparto: a este tablero no llega nada de fuera del local.
Lo que suele costar una pantalla de cocina
Un KDS se cobra por pantalla y por mes, encima de lo que ya cueste el punto de venta, y ese detalle es el que decide si alguna vez se compra la segunda pantalla. Después está el display, donde el rango se abre: una tableta reaprovechada en un extremo, un equipo industrial sellado en el otro y, en medio, hardware del proveedor que no vale nada el día que cambias de TPV. No hay una cifra útil para México, Colombia, Argentina, Chile y España a la vez —cambian la moneda, los impuestos y el hardware—, así que compara conceptos y pide el precio del segundo.
| Un KDS convencional | Platevio | |
|---|---|---|
| Software del KDS | Cuota mensual por pantalla | Gratis, sin cargo por pantalla |
| Una segunda pantalla | La misma cuota otra vez, cada mes | Gratis: ábrelo en los dispositivos que tengas |
| El display | Compra, alquiler o equipo del proveedor | Una tableta, un teléfono o un portátil que ya tengas |
| Bump bar | Accesorio aparte | Ninguno: el tablero se toca |
| El punto de venta debajo | Suscripción, normalmente por caja | Gratis, sin cargo por estación |
Platevio no cobra el software, no toma un porcentaje de tus ventas y no factura el tablero por pantalla: ábrelo en tantos dispositivos como tenga la cocina. Lo que sí necesita es conexión en la cocina, que es donde peor suele llegar el WiFi de un local; pruébala junto al pase antes de decidir.
Cómo elegir un monitor de cocina
Casi todas estas preguntas son sobre la factura y no sobre la pantalla, porque la pantalla se ve bien en cualquier demostración y la factura no. Lleva la lista a quien estés comparando y pide que la conteste sobre la segunda pantalla, no sobre la primera.
- ¿La pantalla va incluida o se cobra por pantalla y por mes encima del TPV?
- ¿El display se puede revender si cambias de proveedor, o es hardware propio del sistema?
- ¿El tablero se actualiza solo mientras nadie lo toca, y qué hace con lo que ocurrió mientras la red estaba caída?
- ¿Puede repartir productos entre partidas, y tu cocina trabaja realmente así?
- ¿Qué pasa en la cocina cuando se cae internet a media noche?
- ¿Un cocinero que entró esta mañana puede leer la comanda más cargada sin que nadie le ayude?
Preguntas sobre el monitor de cocina
- ¿Qué es un KDS?
- KDS son las siglas de kitchen display system: la pantalla de cocina que muestra las comandas que ha tomado la sala, en lugar de los tickets impresos. Guarda cada cuenta, sus platillos, los cambios que pidió el cliente y el punto en que está cada uno, para que sala y cocina coincidan en qué falta. Muestra lo que capturó un punto de venta, y por eso casi siempre se vende como módulo de uno.
- ¿Platevio tiene monitor de cocina?
- Tiene un tablero, y el tablero es lo que miraría una cocina: cada cuenta abierta como una tarjeta, cada platillo con sus extras, su nota y su propio estado, y un toque que mueve la comanda entera. Lo que no tiene es el resto de la categoría: ni ruteo por partidas, ni bump bar, ni temporizadores, ni conteos del día, ni recuperación de comandas ocultas. Si eso es lo que entiendes por KDS, Platevio todavía no lo es.
- ¿El monitor de cocina de Platevio es gratis?
- Sí. Platevio es gratis y el tablero no es un producto aparte: no hay cuota por pantalla, ni licencia por dispositivo, ni plan al que haya que estar suscrito para verlo, ni prueba que caduque. Ábrelo en todas las tabletas, teléfonos o portátiles que tenga la cocina. Lo construimos con los locales que lo usan, y el día que cobremos será por el software y nunca por pantalla.
- ¿La pantalla se actualiza sola?
- Sí. La comanda que envía la sala aparece en el tablero sin que nadie toque la pantalla, y lo mismo el platillo que marca otro dispositivo o la cuenta que se cobra y se va. Una tableta apoyada junto al pase se mantiene al día sola. Dos matices honestos: necesita la conexión, y un dispositivo que estuvo desconectado durante un cambio no se entera por ningún otro sitio, así que al volver la conexión Platevio vuelve a leer el tablero en vez de fiarse de lo que tenía.
- ¿Puedo mandar los productos a distintas partidas de la cocina?
- No. Hay un tablero y guarda todas las cuentas abiertas, así que una pantalla de plancha, una de freidora y una de barra viendo solo lo suyo no es algo que Platevio pueda hacer. Una cocina que funciona de verdad con colas separadas debería comprar un sistema construido alrededor de eso.
- ¿Sigo necesitando impresora de comandas?
- La necesitas si la quieres, no porque el tablero falle. Platevio imprime recibos y comandas por WiFi, Ethernet, USB y Bluetooth con impresoras ESC/POS y Star Micronics, así que puedes tener las dos cosas: el papel donde tu cocina lo pide y la pantalla llevando la cuenta de lo que falta por salir. Lo que la pantalla añade es lo que el papel no puede dar: corregir un platillo después de enviarlo.
- ¿Qué hardware necesito para la pantalla de cocina?
- Una tableta, un teléfono o un portátil con un navegador actual, algo para apoyarlo fuera de las salpicaduras y conexión. Esa es toda la lista. No hay que comprarnos nada, no hay nada que emparejar y no hay nada que instalar: el tablero es una página en el mismo navegador en que se tomó el pedido.
- ¿Sirve para un local con dos cocinas o dos barras?
- No como lo vende la categoría. Puedes abrir el mismo tablero en las dos pantallas, pero las dos verán todas las cuentas abiertas: no hay forma de que cada una vea solo sus productos. Para dos puntos de producción que trabajan colas distintas, ese reparto es justo lo que hay que comprar en otra parte.
- ¿Cuánto cuesta un sistema KDS?
- En el mercado, una cuota mensual por cada pantalla encima de la suscripción del TPV, más el display, más el bump bar si lo quieres —y la segunda pantalla vuelve a sumar cada mes. Platevio no cobra el tablero ni cobra por pantalla, y funciona sobre el equipo que ya tienes.
Abre tu restaurante hoy mismo
Es cosa de un minuto: tu restaurante, tu primer menú y ya estás tomando pedidos.